Gustavo Caballero, autor del libro “Protocolo y Ceremonial Municipal – Reivincando la Patria Chica”, destacó los aspectos más relevantes del servicio y su evolución desde los actos rigurosos hasta alcanzar una perspectiva de medio de comunicación. Su trabajo ha sido traducido al braille, impulsando el protocolo inclusivo, y declarado de interés a nivel nacional.
Caballero reinvidicó el protocolo como un medio de comunicación en la sociedad actual y su importancia para los municipios del interior; cuya idiosincracia difiere de las grandes capitales pero no es ajeno a la organización y a la imagen que se quiere transmitir; con el mensaje como trasfondo. “El protocolo es un medio de comunicación (…) transmite lo que uno quiere comunicar mediante la organización (…) y aquí en General Deheza hablamos de culturas comparadas porque nos visitan de otros países”, manifestó, además de aludir a ocasiones en donde puede ocurrir que, al bajar un acto de las administraciones centrales a las pequeñas y medianas comunas, “terminan copando todo”.

“Los gobiernos centrales parecen creer que en el interior todavía se tiene una pluma para escribir”, comparó, a la vez que resaltó que se debe respetar la idiosincracia local y por fortuna, con el auge del protocolo y el ceremonial, como también la importancia de brindar una buena imagen; tanto en el empresariado como lo social, lo educativo “y la vida propia de cada uno”; la rama política “está aprendiendo a descubrir con buena mirada el protocolo (…) en las campañas, son concientes de lo que proyectan (…) el público analiza si es una persona alineada, si tiene conducta social; no digamos intachable pero si coherente”, ejemplificó.
En esa misma línea, su libro se constituye en referencia a la hora de diseñar un evento y la estrategia diseñada para trasladar en mensaje la imagen, estilo y responsabilidad social de un municipio, empresa o institución educativa. “Otra cosa es el protocolo inclusivo (…) acá tenemos que más allá de sumar a una persona ciega, en sillas de ruedas o sorda (…) se trata que el evento esté organizado y adaptado al ambiente (…) accesos, volumen del sonido o sonido adaptado; es decir, que todos participen (…) lo mismo para esos actos escolares donde se piensa más en el público que en el alumno (…) es el estudiante el que debe saber y conocer el por qué del acto, no el público adulto”, enfatizó. En este punto, el libro fue “traducido” al braille (lectura táctil para ciegos) y tanto esta versión como la impresa en tinta declarados de interés por el Congreso Nacional.



