La cuenca alta del río Pilcomayo registra una nueva onda de creciente que ya comienza a reflejarse en distintos puntos de control y mantiene en alerta a las comunidades ribereñas.
Del lado de Bolivia, en Viña Quemada, ayer a las 13:45 horas se produjo un repunte significativo que alcanzó los 5,05 metros. Tras una baja, hoy a las 14:30 se registró un nuevo ascenso de 4,33 metros, y a las 16:00 horas el nivel volvió a subir, marcando 4,27 metros. Se trata de un nivel de alerta que podría provocar desbordes aguas abajo.
En Palca Grande, sobre el río Tumusla, a las 11:30 horas se reportó un ascenso de 3,74 metros, considerado alerta roja con desbordes en la zona. Más tarde, a las 15:45 horas, el nivel descendió a 2,99 metros, aunque se mantiene en alerta roja. Este repunte se espera que impacte durante la noche o la madrugada en San Josecito, con nuevas situaciones de desbordes.

Precisamente en San Josecito, sobre el río Pilaya, a las 10:00 horas se alcanzaron 4,59 metros, también en alerta roja. A las 15:15 horas el nivel se mantenía en ascenso con 4,38 metros, lo que prolonga la situación de riesgo en la zona.
En el Puente Aruma, a las 14:45 horas se registró un ascenso de 6,61 metros, reflejo del repunte observado previamente en Viña Quemada. El mayor nivel alcanzado este año en ese punto fue de 6,77 metros el pasado 21 de enero. Las autoridades advierten que la actual creciente podría igualar o superar ese registro, debido a la convergencia de altos niveles en Viña Quemada y San Josecito.
En Villamontes, a las 16:40 horas el nivel se mantenía oscilante en 2,46 metros, correspondiente a alerta amarilla, con riesgo de desbordes y desmoronamientos aguas abajo hasta los parajes del lado argentino como Misión La Paz-Pozo Hondo. Se prevén ascensos importantes durante la madrugada del 29 de enero.
Finalmente, en Misión La Paz-Pozo Hondo, a las 16:15 horas el nivel se mantenía estable en 4,59 metros.
Las proyecciones indican que esta nueva onda de creciente tendrá incidencia en Villamontes desde la madrugada del 29 y se sentirá en la zona de Santa Victoria (Salta) a partir del 30 de enero, generando preocupación por posibles desbordes y afectaciones en comunidades cercanas.



