En Tartagal, en pasaje Islas Malvinas al 54, se erige un espacio que trasciende lo edilicio para convertirse en un santuario de la historia argentina. Oscar Cruz, veterano de guerra y presidente de la Asociación de Veteranos de Guerra de Malvinas y Familiares de Caídos en Combate del Departamento San Martín, destacó los avances de este proyecto que con el apoyo institucional y el Regimiento 28, continúa expandiéndose para honrar la memoria de quienes defendieron la soberanía nacional en 1982.
El museo no es solo una exhibición de objetos, sino el cumplimiento de un sueño anhelado por 42 veteranos de la zona, incluyendo a seis familiares de soldados fallecidos en la posguerra y un héroe caído en el Crucero General Belgrano. Actualmente, el proyecto presenta un avance de entre el 50% y 60%, con la parte edilicia del salón principal ya concluida. El diseño y la curaduría están a cargo de los veteranos Pérez -protagonista del desembarco del 2 de abril en la Operación Rosario- y Herrera, quienes trabajan para darle un marco ilustrativo e informativo de rigor histórico.

La colección del museo alberga tesoros invaluables que conectan directamente con el suelo malvinense. Entre las piezas que el público podrá apreciar se encuentran una réplica del Crucero Belgrano, trozos de turba de las islas, restos de una espilla de un avión derribado y hasta muestras de agua del Mar Argentino que rodea el archipiélago. Además, se exhibirán uniformes originales, libros, cartas escritas por ciudadanos y alumnos de la época, y objetos recuperados de las fuerzas inglesas, aportando una visión multidimensional del conflicto.
Uno de los momentos más emotivos del relato de Cruz en FM Alba, es cuando describe la carga espiritual del lugar, comparándolo con la devoción religiosa. Para los veteranos, el contacto con estos objetos es una forma de “trasladarse” al campo de batalla y reencontrarse con sus compañeros. En un mensaje directo a las nuevas generaciones, Cruz enfatiza la importancia de la experiencia sensorial y emocional para comprender lo que los libros de texto a veces no logran transmitir.
Como testimonio central de esta misión, Cruz dejó una frase que resume la esencia del museo:
“Les decimos a los chicos que cierren los ojos y toquen esa bandera, que toquen el uniforme… uniforme y bandera que aún tienen el frío de las Islas Malvinas, tienen olor a pólvora. Es una reliquia que nos traslada a nosotros, y los invitamos a que ellos sientan lo mismo, a los lugares donde quedaron nuestros hermanos sepultados por mar o por tierra”.



