La gerencia de Servicios Eléctricos Tarija Subsistema Yacuiba, anunció que priorizará la recuperación de una mora acumulada que supera los 20 millones de bolivianos correspondiente a empresas públicas, privadas y usuarios particulares; fondos que volcarán a proyectos urgentes, como la transferencia de energía desde la Planta de Yaguacua, mirando a la línea de exportación de Argentina y el mantenimiento de la Subestación de San Isidro.
El gerente de SETar (Servicios Eléctricos Tarija) Yacuiba, Adolfo Reynoso, declaró recientemente que la línea de transmisión de la Termoeléctrica de Yaguacua genera unos 15 megavatios, de los cuales Yacuiba consume 14, demanda que en verano aumenta y el sistema corre riesgo de colapso; es decir, que ya se encuentra saturada. Este escenario plantea dos alternativas: conectarse a la línea de exportación hacia Argentina (inversión estimada en 5 millones de bolivianos y apoyo de ENDE); o construir un nuevo tendido eléctrico (presupuesto por arriba de los 70 millones), que además requiría de la compra de un transformador para la Subestación de San Isidr0 (presupuesto superior a los 10 millones).
“Si logramos recuperar la mora, podremos contar con los recursos necesarios para atender estos requerimientos”, señaló Reynoso. Para el lado argentino, el anuncio de SETar Yacuiba sobre la posibilidad de conectarse a la línea de exportación abre la oportunidad a una mayor integración eléctrica binacional, que podría mejorar la estabilidad del suministro en zonas fronterizas y generar cooperación energética; particularmente en las provincias de Salta y Jujuy.
Las deudas que tiene la empresa boliviana con su Sistema Interconectado Nacional (SIN) supera los 23 millones de bolivianos y los pagos mensuales rondan los 2 millones (dependiendo del consumo), mientras la recaudación por el servicio oscila entre 4 y 5 millones. El proyecto de conexión con Argentina se estima en 5 millones de bolivianos, una cifra inferior a los 70 millones que costaría un nuevo tendido eléctrico, lo que hace más viable la opción binacional, pero también implica que Argentina deba evaluar costos y beneficios de recibir esa demanda.



