En un operativo llevado a cabo por Gendarmería Nacional, se logró desarticular una red de narcotráfico al menudeo que abastecía a las provincias de Salta y Santiago del Estero. El procedimiento culminó con la detención del presunto cabecilla, un hombre identificado por sus iniciales A.N., quien encabezaba una compleja estructura logística de distribución de estupefacientes.
La investigación, liderada por el fiscal Federal Eduardo Villalba, se extendió durante varios meses e incluyó escuchas telefónicas, cruce de datos, análisis de cámaras de seguridad e inteligencia en territorio. A.N. lograba eludir los controles policiales mediante un perfil bajo y constantes cambios de domicilio, habiéndose mudado cinco veces en poco tiempo. Su último refugio fue una finca rural en San José de Metán, en el sur provincial.
Según la causa, la cocaína provenía de San Ramón de la Nueva Orán, donde un ciudadano peruano conocido como “El Chino” actuaba como proveedor mayorista. Desde allí, el estupefaciente era trasladado a Salta Capital y posteriormente distribuido en Santiago del Estero.
Sin embargo, el intento del acusado por afianzar su escondite terminó jugando en su contra. Para desmalezar el terreno y abrir un camino hacia su nueva propiedad en Metán, A.N. contrató a dos peones rurales que resultaron ser efectivos de Gendarmería Nacional en tareas de infiltración. Tras corroborar la ubicación exacta del prófugo, la Justicia Federal ordenó cuatro allanamientos simultáneos que derivaron en la captura del sospechoso y el desmantelamiento de su red.



