La empresa 13 de Junio envió más telegramas de cesantías al personal que todavia prestaba el servicio en los corredores urbanos de Tartagal y desde hace dos semanas, los recorridos se detuvieron. Los usuarios están preocupados ante el inicio de clases y en tanto un grupo de 6 choferes mantienen un acampe en la vereda de la firma. La Municipalidad asegura que buscan mediar una solución tanto en lo laboral como en la prestación del servicio.
Lucas Bertchovich, director municipal de Transporte, achacó la actual situación de la empresa a los atrasos en los sueldos, las deudas acumuladas y la baja en la demanda del servicio que usualmente se registra en los meses de verano como los factores que impactaron en la decisión del titular propietario de “13 de Junio”; Víctor Hugo Belmont. El recorrido de las unidades disminuyó la semana pasada y desde el este lunes, comienzo de febrero con estudiantes que concurren a clases de recuperación de materias, se confirmó que los colectivos ya no transitaban por la ciudad.
“Esto sólo afecta al servicio urbano, o sea, dentro de Tartagal (…) el servicio interurbano no se ve afectado, es ajeno”, declaró esta mañana por FM Alba. “Esto es peor que en la pandemia, porque en ese momento el Estado ayudaba a sostener los pagos pero desde que asumió (Presidente Javier) Milei, los recortes fueron aumentando y los subsidios dejaron de enviarse”, explicó. “Para justificar los montos de los que hoy se hace cargo la provincia, se debe usar el servicio. Es comprensible que en verano casi no haya pasaje pero eso también a la empresa le resulta en no llegar a cubrir mínimamente el combustible”, agregó.

“Seguimos con el transporte bajo emergencia, tal vez en 2022 o 2023 no se sintió tanto porque se volvía a normalizar (…) pero hemos visto cómo los aumentos en todo, además del combustible, y los recortes han afectado de a poco”, siguió. “13 de Junio” era la única firma que quedaba para el servicio. “Las anteriores se retiraron voluntariamente”, aclaró; más allá que Transporte Urkupiña nunca fue adjudicada con corredores por la AMT (Autoridad Metropolitana de Transporte).
“No sabemos que vaya a pasar más adelante”, reconoció. Sin embargo, mantienen diálogo con la empresa para presentar alternativas de servicio. Entre los usuarios estudiantiles y adultos mayores, la inquietud es el pase libre (Tarjeta), punto sobre el cual Bertcovich aseguró que “se continúa con la renovación, eso no se detiene, pero resaltamos que se debe usar el servicio (…) en Tartagal tenemos alrededor de 4 mil estudiantes con Tarjeta, entre urbano e interurbano; y 600 jubilados”, finalizaba.
No es la primera vez que la empresa atraviesa conflictos laborales o interrupción del servicio como medida de fuerza por parte del personal, pero es la primera vez que la amenaza de un cierre definitivo se asienta, lo que afectaría a un 70 por ciento de la población, sobre todo la residente en la zona norte y este; y en menor medida a los barrios del oeste. Para mitigar gastos, ya había establecido suspensión de recorridos en feriados y fines de semana largos.



