»Imagen: gentileza Julio Marín

Alrededor de 40 familias habían ingresado a usurpar esta mañana al terreno propiedad de la familia Vargas, cansados de pedir al municipio que se intimara al dueño para que desmalezara el lugar, espacio elegido por los delicuentes. Después de la intervención de policía y una reunión en el lugar con el dueño, éste se comprometió a limpiar entre hoy y mañana.

Después de un intento de ocupación en un terreno cercano a barrio Roberto Romero, se llegó a un acuerdo con los vecinos del asentamiento y los dueños, quienes comprometieron la limpieza del lugar entre hoy y mañana.

Entre barrio Roberto Romero y el predio de los Vargas; perimetrado con vallado y cartelería de propiedad privada; se ubica un asentamiento y los vecinos se quejaron en varias oportunidades ante el municipio por el abandono del lugar, que ladrones aprovechaban para ingresar a casas colindantes.

Ante la falta de respuestas, 36 familias ingresaron esta mañana al predio y comenzaron a marcar parcelas de 10×10 metros. «Muchas veces llamamos a la policía por las cosas que pasan acá, y no vienen (…) ahora llegaron tres móviles y el dueño (…) que vino en dos ocasiones a limpiar el terreno el año pasado», expuso una de las vecinas que reside en el asentamiento.

»Propietarios del terreno junto a efectivos de policía (Imagen: gentileza)

«El yuyo está demasiado alto, los mosquitos están presentes y los ladrones rompen el alambrado para entrar a nuestras casas», dijo una de las vecinas. «Nosotros apoyamos a los que se asienten (…) muchas veces nos quejamos y pedimos que el dueño limpiara y nunca apareció (…) ahora aparecieron los policías y el dueño, porque ingresó gente».

Los residentes del asentamiento hicieron notar a los propietarios que por la altura de la maleza en la finca, los ladrones aprovechan de esconder allí lo que roban; desde televisores hasta motos.

Aparte, otra residente expuso públicamente que el año pasado, en una de las ocasiones que desmalezaron el terreno, el empleado contratado golpeó y rompió el caño de luz de su casa y lo dejaron inclinado; sin reparar; y para poder llevar a cabo la reparación primero se tiene que asentar denuncia. «Me pedían el nombre y nosotros nunca pudimos conocer el nombre del propietario», contó.

En la reunión, se estableció que los residentes del asentamiento preferían ver los terrenos ocupados, para así evitar más robos y asaltos.

»Imagen: gentileza