El domingo último, la localidad sanjuanina de Barreal, departamento Calingasta amaneció teñida de sangre en medio de una postal de horror. Camila Agustina Vecchiarello (26), aspirante a Gendarmería Nacional y oriunda de Santa Fe, fue hallada muerta dentro de su domicilio con múltiples heridas de arma blanca en el rostro y el cuello.
Arriba del cuerpo, inconsciente pero con signos vitales, yacía su pareja: Carlos Gonzalo Riveros (25), oriundo de Tartagal, Salta, quien presentaba lesiones cortantes e indicios de haber intentado ahorcarse. Los efectivos de la comisaría 33 lo encontraron cubierto de sangre y, tras ser derivado al hospital municipal, recibió el alta médica cinco horas más tarde para quedar inmediatamente detenido.
Los peritos de Criminalística ingresaron a la vivienda y se toparon con un cuadro escalofriante, donde el cadáver de la víctima estaba en posición cúbito dorsal, cubierto con una manta y rodeado de un charco de sangre, mientras que los cortes en sus manos revelaron que intentó defenderse hasta el último segundo.

Los forenses determinaron que la joven llevaba unas 12 horas fallecida, un dato que coincidió con el testimonio de un vecino que escuchó un grito desesperado alrededor de la 1:30 de la madrugada, horas después de que la pareja regresara a su departamento cerca de las 23:00 del sábado.
Sobre la mesa del comedor, la Policía secuestró una prueba clave: una carta escrita de puño y letra por el propio Riveros y dirigida a los familiares de ambos, en la cual pedía disculpas por el aberrante asesinato, además de incautarse dos teléfonos celulares, dos cuchillos con sangre, prendas de vestir y la frazada utilizada para ocultar el cuerpo.
El pasado del agresor quedó bajo la lupa de la investigación ya que, si bien ambos residían en Barreal desde hacía meses, trascendió que el joven había intentado seguir los pasos de la víctima en la fuerza federal pero fue separado de Gendarmería Nacional por bajo rendimiento, quedando la causa a cargo del fiscal Adolfo Díaz de la UFI Delitos Especiales, quien caratuló el expediente como un femicidio (homicidio agravado por el vínculo en contexto de violencia de género).



