»Paso Internacional Salvador Mazza-San José de Pocitos (Imagen: gentileza RTVE)

 

Autoridades de Policía en Tarija realizaron una visita de inspección a las ciudades fronterizas de Bermejo, Villa Montes y Yacuiba, junto a una comisión parlamentaria y representantes de otras instituciones. El comandante departamental de la Policía en Tarija, Alfonso Mendoza, admitió que se requiere incrementar el personal uniformado para un mejor control.

Según publica la agencia de noticias ABI y el sitio El País, el comandante Mendoza informó que «en Bermejo, el alcalde se ha comprometido con la construcción de viviendas sociales para que puedan ser destinados más policías y tengan dónde vivir”.

También se ha hecho la verificación de seguridad en la parte de Migración y el trabajo multidisciplinario  que se realiza en este sector. En Villa Montes y Yacuiba existen algunas deficiencias que tienen que ser cubiertas, y se realizan los trámites respectivos para mejorar los controles.

Mendoza apuntó que a futuro se tendrá una perspectiva más solidas en lo que se refiere a la organización policial para abordar el problema de la trata y tráfico de personas, el narcotráfico, que son inherentes a la seguridad pública con mayor presencia uniformada.

El informe presentado sobre las problemáticas en Bermejo (localidad que linda con Orán – Salta) fueron el crecimiento de la inseguridad ciudadana, la carencia de infraestructura y equipamiento de las instituciones que trabajan en la tranca, la caseta de peaje, balanzas de tonelaje, cámaras de seguridad, señal de telefonía móvil, un muelle de control del puerto y lanchas guardacostas o de patrullaje fronterizo.

También detalla que no existe la presencia del personal de la Defensoría de la Niñez y adolescencia en los puntos de tránsito fronterizo, en el puente internacional y el puerto de Las Chalanas.

En Villa Montes y Yacuiba (esta en límite con Salvador Mazza – Salta) se encontraron las mismas falencias, también la carencia de infraestructura y equipamiento de las instituciones que trabajan en las trancas, escaso personal de control público en el lado boliviano, donde sólo hay un policía, un funcionario de la Aduana, dos de Migraciones y uno del Servicio Nacional de Sanidad Agropecuaria e Inocuidad Alimentaria (Senasag).