»Mario Flores, de Tartagal al Festival Internacional de Poesía 2018. Lleva presentados seis libros, con un séptimo pronto para fin de año. Su presentación en Buenos Aires está programada para el día 6 (Foto: gentileza)

 

El Festival se desarrollará del 6 al 10 de junio en Buenos Aires, con la participación de 32 poetas de todo el mundo en talleres de lecturas, escrituras, análisis de poesías y espacios con alumnos. Mario Flores, de Tartagal, es uno de los 11 poetas que representan a Argentina y único por el norte.

El Festival Internacional reúne a destacados poetas de Argentina (país anfitrión), Chile, Uruguay, Brasil, Chile, México, Canadá, Cuba, Canadá, Portugal, España, Reino Unido, Finlandia, Países Bajos, Austria, Suecia, Francia, Italia, Suiza, Alemania, Eslovenia, China y Japón.

«Es el segundo Festival más importante del país; después del que se realiza en Rosario; y en Latinoamérica», destacó, «en medio, este año hicieron una convocatoria para que tres poetas menores de 30 años participaran y con un jurado, se seleccionó y ahí estoy yo». 

El jurado tuvo entre sus integrantes al consagrado Víctor Redondo. «Me sorprendió», dijo el joven escritor, «es una mirada hacia el interior para ver qué se está produciendo». 

 

»Destacados talleristas de todo el mundo forman parte del Festival (Foto: prensa FIP 2018)

 

«Hay una gran gama de talleres, todo es gratuito. Hablamos que Capital Federal es una ciudad con nodos culturales bastante diversos. El Festival sale, hay lecturas al aire libre y talleres en las escuelas (…) a mi me tocó una escuela secundaria». 

Para esa ocasión, leerá parte de su propia producción a los alumnos de la Escuela Juan José Castelli. «A veces creo que estamos acostumbrados a quedarnos con cierto canon literario. Se les da material que leímos de chicos (…) creo que por subestimación, se ha cambiado la manera de leer pero en la escuela no y así se van alejando los chicos».

Hace un par de años también formó parte del Festival Internacional de Poesía Joven, con muy buenos resultados. «Los chicos disfrutan de leer cosas que no ven en la escuela», marcó, preocupado porque las clases de Lengua y Literatura pueden volverse burbujas que alejan de la realidad actual en materia de nuevos autores.