Mario Ledesma, referente del básquet regional, analizó de manera crítica la actualidad del básquet salteño, específicamente a la gestión de la Federación Salteña de Básquet. En la misma, denuncia que; a pesar de los discursos de federalismo, inclusión y defensa del interior; en la práctica, las oportunidades se concentran sólo en Salta Capital, apartando a clubes y jugadores del resto de la provincia.
Ledesma expone que las decisiones importantes en la disciplina no se consultan con las asociaciones del interior, siguiendo un sistema que se transformó en excluyente por las altas exigencias económicas (afiliaciones, seguros, cursos, etc.), y que convirtió al básquet en un sistema cerrado. La crítica surge ante laa conformación de las selecciones provinciales U11 y U13, que tomó únicamente a jugadores de la Capital, dejando de lado a localidades como Orán, Tartagal o Cafayate.
De la larga misiva, se repite un planteo común en el interior de Salta en materia deportiva: ¿existen los equipos conformados por salteños o sólo los equipos son conformados por capitalinos?, en clara denuncia hacia el actual presidente de la Federación, por no cumplir con sus promesas de cambio y por ceder a la Confederación Argentina de Básquet (CAB), sin defender los intereses del interior; lo que tacha como principal causa del deterioro de la disciplina tanto a nivel nacional como internacional.
La Carta
“Durante años se nos habló de federalismo, inclusión y oportunidades para todos los jugadores de nuestra provincia. También se nos prometió una Federación más cercana al interior, una Federación que defendería los intereses de todos los clubes salteños y que trabajaría para que las oportunidades llegaran a cada rincón de Salta.
Sin embargo, la realidad parece demostrar algo muy diferente.
Hoy vemos cómo las decisiones más importantes del básquet se toman cada vez más lejos de los clubes del interior. Las asociaciones han perdido protagonismo, los clubes tienen cada vez menos participación en las decisiones y las exigencias económicas y administrativas son cada vez mayores.
Para participar plenamente del sistema hay que afrontar afiliaciones, seguros, pases, inscripciones, licencias, cursos obligatorios y una larga lista de requisitos. Nadie discute la importancia de la capacitación ni de la organización, pero cuando todo depende de cumplir EXIGENCIAS ECONOMICAS permanentes, el riesgo es que el básquet deje de ser verdaderamente federal para convertirse en un sistema cada vez más cerrado y alejado de la realidad del interior.
Hoy parece que para Dirigir hay que pagar, para integrar una mesa de control hay que pagar, para tener una habilitación hay que pagar y para participar de determinados ámbitos hay que cumplir una serie de requisitos cada vez más costosos. Mientras tanto, quienes toman estas decisiones muchas veces ni siquiera recorren los lugares donde realmente se juega y se desarrolla el básquet del interior.
La pregunta es simple:
¿Dónde quedaron las oportunidades para todos?
¿Dónde quedó el federalismo que tanto se pregona?
¿Dónde quedó la defensa del interior que tantas veces se prometió?
Hoy se está conformando la selección salteña U11 y U13, tanto masculina como femenina. Pero surge una pregunta que muchos se hacen: ¿Estamos realmente ante una selección salteña o ante una selección integrada principalmente por jugadores observados en Capital?
Porque una selección provincial debería representar a toda la provincia. Debería recorrer el territorio. Debería observar jugadores en cada rincón de Salta. Debería brindar oportunidades reales a todos los chicos.
Nadie cuestiona el talento ni el esfuerzo de los jugadores de Capital. El problema es que miles de chicos del interior ni siquiera tienen la posibilidad de ser observados.
¿Cuántos jugadores quedan afuera de una convocatoria? ¿Cuántos talentos de General Güemes, Metán, Rosario de la Frontera, Cafayate, Tartagal, Orán, Embarcación, General Mosconi, y tantas otras localidades nunca tendrán la oportunidad de mostrar sus condiciones?
¿Cuántos chicos quedan invisibilizados simplemente porque nadie va a verlos jugar? Los mejores jugadores no siempre están donde es más cómodo mirar. Los mejores jugadores pueden estar entrenando en cualquier ciudad, pueblo o rincón de nuestra provincia.
Y cuando esos chicos no son observados, no solamente pierde el interior. Pierde toda Salta. Y finalmente, pierde el básquet argentino.
El actual presidente de la Federación Salteña llegó con un discurso que muchos acompañamos y compartimos. Prometió un cambio. Prometió una mayor participación del interior. Prometió una Federación que defendería a todos los clubes de la provincia.
Sin embargo, con el paso del tiempo, pareciera haber aceptado sin resistencia las condiciones impuestas por la Confederación Argentina de Básquet, dejando de lado aquella defensa firme del interior que tantas veces anunció durante su campaña.
Las consecuencias están a la vista. Cada vez son menos las oportunidades para los jugadores del interior. Cada vez existe una mayor distancia entre Capital y el resto de la provincia.
Cada vez es más difícil encontrar representación real de todas las regiones de Salta en los espacios importantes del básquet.
Y cuando la participació se reduce, también se reduce la posibilidad de encontrar a los mejores talentos. No es casualidad que Argentina ya no ocupe el lugar de privilegio que supo tener durante décadas.
No es casualidad que hoy nuestras selecciones tengan mayores dificultades para competir al máximo nivel internacional. No es casualidad que la Selección Argentina U18 no haya logrado clasificar al Mundial.
No es casualidad que Argentina haya dejado de dominar competencias donde históricamente era protagonista.
No es casualidad que hoy perder contra selecciones que antes estaban varios escalones por debajo ya no sea una sorpresa.
Tal vez haya muchas razones que expliquen esta realidad. Pero resulta imposible ignorar que cuando miles de jugadores quedan fuera del radar por cuestiones geográficas, administrativas o por falta de oportunidades, el universo de talentos disponibles se reduce enormemente.
Un país que deja de buscar a sus mejores jugadores en todo su territorio termina resignando calidad, competitividad y futuro. El básquet argentino fue grande cuando fue verdaderamente federal.
Cuando los jugadores surgían de Capital, pero también de pueblos y ciudades de todo el país. Cuando las oportunidades llegaban a todos. Cuando el talento era más importante que la ubicación geográfica.
El interior no pide privilegios. No pide ventajas. No pide trato especial. Pide ser escuchado. Pide ser observado. Pide tener participación. Pide que sus jugadores tengan las mismas oportunidades de ser vistos y evaluados. Pide que las promesas realizadas se transformen en hechos concretos.
Porque una verdadera selección salteña debe representar a toda Salta. Porque el talento no vive solamente en Capital. Porque los mejores jugadores pueden estar en cualquier rincón de nuestra provincia.
Y porque el futuro del básquet salteño y argentino no puede construirse dejando afuera a una parte tan importante de quienes lo sostienen y lo hacen crecer todos los días”.



