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Con la ceniza como símbolo de la necesidad de la misericordia de Dios, mañana miércoles inicia la Cuaresma para la comunidad católica, tiempo que recuerda y celebra la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo en la Semana Santa.

La Cuaresma sirve de preparación a la fe católica para la Pascua y comienza este miércoles 26 de febrero. El Miércoles de Ceniza marca el primer día de la etapa en que la Iglesia llama a la conversión y a prepararse verdaderamente para vivir los misterios de la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo en la Semana Santa.

En el Miércoles de Ceniza es obligatorio el ayuno y la abstinencia; como en el Viernes Santo; para los mayores de 18 años y menores de 60. Fuera de esos límites es opcional. Ese día los fieles pueden tener una comida “fuerte” una sola vez al día, detalló la Agencia Católica de Información (ACI).

La abstinencia de comer carne es obligatoria desde los 14 años. Todos los viernes de Cuaresma también son de abstinencia obligatoria. Los demás viernes del año también, aunque según el país puede sustituirse por otro tipo de mortificación u ofrecimiento como el rezo del rosario.

El Miércoles de Ceniza es una celebración contenida en el Misal Romano, por lo que en Misa se bendice e impone en la frente de los fieles la ceniza hecha de las palmas bendecidas en el Domingo de Ramos del año anterior.

La imposición de las cenizas surgió en los primeros siglos del cristianismo. La colocación de cenizas en la cabeza se traducía como un “hábito penitencial” para recibir el Sacramento de la Reconciliación el Jueves Santo.

Para el católico, la ceniza es un símbolo y recuerda la necesidad de la misericordia de Dios, reconociendo la propia fragilidad y mortalidad, que necesita ser redimida con el perdón divino. Lejos de ser un gesto puramente exterior, la Iglesia lo ha conservado como signo de la actitud del corazón penitente que cada bautizado está llamado a asumir en el itinerario cuaresmal.

Tiene varios significados. La palabra “Ceniza” (en latín, “Cinis”), como producto de la combustión de algo por el fuego, adoptó tempranamente un sentido simbólico de muerte, caducidad, pero también de humildad y penitencia; remitiendo también a las citas del libro del Génesis 2:7 y 3:19.

El producto que se aplica en la frente de los fieles en forma de cruz; siempre al término de la homilía; se obtiene de las palmas del Domingo de Ramos del año anterior; las que previamente son rociadas con agua bendita y posteriormente aromatizadas con incienso.