»Ayala tumba a su rival, el catamarqueño Navarrete, en la jaula del Delmi (Crédito foto: La Gaceta Salta)

 

El «Judoka» vuelve a la jaula con un triunfo ante Navarrate, pese a una lesiones durante el combate, en Salta Capital este fin de semana. Complicaciones con los guantes brindados desde la organización; chicos para el uso en pelea; fue lo que motivó quejas de parte de los competidores.

Fue la vigésima edición del campeonato del Invictus Fighters; de los más atrapante del país en MMA (mixed martial arts); y se desarrolló en la jaula armada en el estadio Delmi, en Salta Capital.

Ayala y Navarrete peleaban en Categoría 84 kg, en la velada que tenia de fondo la pelea por el Cinturón Interino «Invictus Fighters» Categoría 77 kg entre Emmanuel Rivero (Mar del Plata) y Maximiliano Martínez(Salta); y la defensa del cinturón «Invictus Fighters» Categoría 70 kg, con Leandro Delgado (Campeón, de Orán) y Franco Aranda (Salta).

Lautaro «El Judoka» Ayala se enfrentó al catamerqueño Fernando Navarrete; debutante en el ámbito profesional e integrante del Team «Top Figthing Catamarca», «uno de los mejores teams de la Argentina (…) su profesor es alumno directo de Diego Toro Visotzky, el primer luchador de artes marciales mixtas en Argentina», dijo hoy Ayala.

«Él (Navarrete) es un luchador en ascendencia, contundente, de ganar por KO (…) fue una prueba para los dos», agregó, ya que el catamarqueño debía demostrar que es tan bueno como se venía proyectando y si Ayala estaba bien como para seguir peleando en MMA.

«Me sirvió bastante el boxeo básico (..) en el primer round todo fue pensado, desgastándole las piernas a patadas para que no tenga mucha movilidad», resumió, «y en segundo round ya cambié de guardia para generarle un desequilibrio y llevarlo al piso», ya que su rival era zurdo.

Con esto, pudo derribarlo con un golpe de zurda al pecho y mentón, que lo hizo caer pero se levantó y allí, el tartagalense atacó con golpes en velocidad. En un momento, con la guardia baja de su rival, Ayala le asestó un rodillazo al plexo, para luego envolverlo con la derecha y con dos golpes de zurda para vencerlo.

La principal complicación que tuvieron los luchadores fue el tamaño de los guantes, de una talla chica a la necesaria y en el caso de Ayala, lo dejó con lesiones como tendinitis y fisura. «Dos chicos salieron lesionados (…) a uno se le rompió el tendón y no podía cerrar la mano», ejemplificó.

Ahora le queda un mes de reposo por delante pero, alentado por el triunfo obtenido, se mostró determinado a un trabajo más serio «y con gente que valore todo», remarcó.