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El sector de la construcción sigue con preocupación la inminente publicación; dentro de una semana; de la nueva metodología del Registro Nacional de Constructores. Para el sector, la movida solo puede entenderse como la intención de «desmoronar el sistema de calificación y capacitación de empresas».

En una columna publicada por el Ing. Miguel Gomez Nieto para la revista ConstruAr se plantearon los puntos más cuestionables de la reforma del Registro. Se acusa a los funcionarios actuantes de «desmoronar el sistema de calificación y capacitación de empresas, sin reemplazo alguno».

«Quieren transformar un ente calificador que ordena por categorías a las Empresas Constructoras desde 1947 por una especie de Home Registring, una variedad de cajero automático que cómodamente desde su casa, su celular o su tablet, mediante solo un “usuario y clave” le otorgue un report  “on line”. Que no es indicativo de la potencialidad de las empresas pero es automático y se maneja casi sin personal, ni técnico ni administrativo.

Para lograrlo, debieron simplificar al extremo los requisitos, caso contrario no podían programarlo.

Eliminan la máxima producción de los últimos 10 años y la llevaron al promedio de los últimos 3 años, tenían pensado cinco (5) pero lo acortaron a tres (3) para contentar un poco a la Cámara. Demoledor de todas formas porque los últimos tres años fueron los más bajos en materia de construcción de obras públicas de la historia reciente de la Argentina.

Hacen desaparecer el “Conceptoporque no les encaja en su primitivo y casero sistema informático. Además hay que consultar a los Comitentes y tienen desconfianza de ellos. Necesitan un esquema aislado, aséptico, lejos de cualquier realidad.

Eliminan la “antigüedad” para que el máximo factor multiplicador pase de 6 a 4.
Como la Cámara se quejó, dejan este año la antigüedad en dos (2) pero disminuye un 25% por año, de modo que en el 2022 llega a cero y así el factor pasa de 6 a 4 y las empresas pierden en promedio la mitad de su capacidad. Eso acaecerá en el 2022. Pero como en el 2022 no esperan estar en el gobierno no les preocupa. Esto es una trampa.

 

»Imagen: captura de pantalla

Eliminan el Certificado de Adjudicación porque la Capacidad de Obra se puede consultar “on line” y que los comitentes se las arreglen como puedan. Desconocen la realidad digital paupérrima de nuestro país. Su mirada solo llega a unas cuadras alrededor del Obelisco Porteño.

Eliminan también al Profesional porque no les entra en sus casilleros. Y controlar los contratos, incumbencia y matricula es dificultoso.

Eliminan el Consejo del Registro y así se quitan de encima la opinión de las empresas, a las que califican de corruptas, como si ellos provinieran del éter, cuando el propio Sr. Presidente reconoció el origen espurio de los negociados de su difunto padre y su primo es el primer arrepentido en el caso de “los cuadernos”. No tienen autoridad moral para acusar a nadie de corrupto. No pueden arrojar la primera piedra.

Como último acto de autoritarismo e incompetencia hicieron firmar a los empleados del registro un compromiso de confidencialidad para que no se sepa lo que están haciendo. Así de un momento a otro pasaron de la “Transparencia” al “Ocultismo”. Para acallar esto que estamos escribiendo».

En el mismo texto, el Ing. Gómez Nieto conmina a las Cámaras; Capital y Provincias; Colegios de Profesionales, Ingenieros y Arquitectos de cada provincia, a que soliciten que se establezca un “No Innovar” hasta que haya consenso. Y la norma sea discutida por todas los actores participantes, Reparticiones Nacionales, Ministerios de Obras Publicas Provinciales, Cámaras de Empresas y Colegios Profesionales de todo el país.

No puede un tema tan sensible, que afecta a la médula del sistema de contrataciones de obras públicas quedar en manos de un grupo de programadores e informáticos nóveles que nunca participaron de la obra pública, ni de las Reparticiones, ni de las Empresas, ni de los Profesionales. Quizá sean buenas personas, no sean corruptos y tengan buenas intenciones; pero nos encaminan a la destrucción del sistema de contrataciones de las obras públicas. Se quieren ir quemándolo todo.

La columna cierra «si no se los detiene habrá que reconstruir el sistema completo en el próximo gobierno; en unos meses».