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Residentes aledaños al domicilio de una pareja de gendarmes alertaron a la Policía sobre una fuerte pelea, con aparentes disparos incluídos. Los efectivos llegaron hasta el lugar y ; si bien hombre y mujer se veían tensos y alterados; estos arguyeron que solo se trató de una pelea de tantas por motivos de separación. Ambos desmintieron también el uso de armas de fuego, ya que estas son dejadas en las dependencias de la fuerza, afirmaron.

Una pareja compuesta por efectivo de Gendarmería Nacional y una empleada comunal alarmó ayer noche a sus vecinos en barrio Mataderos, que llamaron urgente a Policía de Salta, más todavía por los gritos de auxilio de la mujer y sonidos de golpes. 

Al arribar los efectivos del destacamento Alto Verde, los residentes informaron que habían escuchado sonido de disparo. Los agentes constataron que hubo pelea en la casa, en donde residen una mujer de profesión empleada municipal y su pareja, un gendarme.

Ambos negaron el uso de armas de fuego, no así la discusión y la agresión mutua, ya que afirmaron estar “en proceso de separación”. Los vecinos lo atribuyen a la diferencia de edades, ya que ella tiene 28 y él 23. 

El gendarme se encargó de explicar a los efectivos que al ser de rango “Raso” no puede portar el arma reglamentaria fuera de servicio en Gendarmería y que por lo tanto queda en el edificio de la fuerza, retomando su portación cuando inicia la jornada laboral.

Por último, policías le indicaron a la mujer que radicara denuncia por lo ocurrido ante la Comisaría, pero ésta se negó, ante la desaprobación de los vecinos, luego del escándalo protagonizado.

 

 

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