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El aumento de la inseguridad en barrio San Juan llevó a un grupo de vecinos a conformar una guardia vecinal para garantizar tranquilidad a los residentes de un radio de 200 metros. La particularidad es que el grupo porta armas; todas reglamentadas y con autorización de uso para su propietario. «Somos robados por nuestros propios vecinos», dijo uno de los integrantes de la guardia.

«La delincuencia se incrementó de tres a cuatro veces más de lo que había antes», dijo J.G, uno de los integrantes de la Guardia Vecinal que se armó con 16 personas para resguardar a los residentes, cansados de los robos.

«Sabemos que por la pandemia se ha sectorizado el patrullaje», declaró, señalando que es entendible pero que significa una escalada de robos no solo cuando el propietario se ausenta de su hogar, sino que para el ladrón no hay contemplación; actúa aún con la familia en el hogar.

«Tuvimos que formar la guardia (…) actuamos las 24 horas (…) tenemos que andar armados (…) somos civiles y sabemos hasta donde llega nuestro derecho como ciudadanos», siguió. Uno de los resultados de la difusión de la iniciativa vecinal; en un sector donde no falta la venta de drogas; fue que se registró un aumento de patrullaje en el barrio.

«Las personas que se armaron lo hicieron de manera legal (…) ya habíamos previsto este tema». Los vecinos afirmaron que han pedido ya en la gestión anterior que se tratara el tema y acercara soluciones eficaces para combatir la delincuencia en el sector, pero que hoy «ni esperamos que el Estado venga a limpiarnos el patio por el dengue».

A pesar de la realidad del barrio, se rescató que se busca una buena convivencia, ya que quienes les roban son los propios vecinos; «bajo efectos de sustancia (…) con quienes hablamos de día nos roba de noche». Con ese propósito se está elaborando un proyecto para reactivar la función de los Centros Vecinales y la figura del presidente de barrio.