En la ciudad de Salt Lake City, Utah, sobre el octágono del emblemático Delta Center, “El Gringo” volvió a ser protagonista en una de las peleas estelares del evento UFC 332 al enfrentarse al veterano norteamericano King Green. El peleador oriundo de Tartagal, Salta, llegó a esta cita dentro de la categoría de peso ligero dispuesto a consolidar su ascenso en la franquicia más prestigiosa de artes marciales mixtas del mundo.
El clima ya venía espeso desde la jornada previa. En el pesaje oficial, Green apeló a su habitual juego mental para intentar sacar de quicio al salteño con provocaciones y palabras de agravio. Fiel a su estilo desenfadado, el californiano quiso extender el show al propio arranque de la pelea: bajó los brazos, hizo gestos burlones ante los primeros cruces y hasta ninguneó la pegada del argentino, buscando desarmar su concentración a pura gesticulación.
Lejos de engancharse en el circo, “El Gringo” masticó la impaciencia y leyó cada movimiento con paciencia quirúrgica. En cuanto el combate ofreció el primer intercambio abierto de manos, el peleador nacido en Tartagal metió una derecha implacable directamente al mentón. El golpe entró limpio, seco y directo al objetivo, dejando a Green tendido en la lona sin reacción y obligando al árbitro a detener las acciones de inmediato.
Ribovics dejó en claro que no solo sabe responder a las provocaciones con contundencia dentro del octágono, sino que además se posiciona a paso firme entre los nombres a seguir en la división de peso ligero de UFC.
Con este certero nocaut, Esteban Ribovics sumó su victoria número 17 como profesional y amplió su impresionante registro de definiciones antes de la bocina, reafirmándose como uno de los noqueadores más peligrosos de su categoría. Por su parte, el experimentado peleador norteamericano de 40 años vio interrumpida su racha tras encajar la derrota número 18 de su extensa trayectoria.



