»Yungas salteñas (Imagen: Gisela Muller)

En 2020 el tema es la biodiversidad; motivo de preocupación tanto urgente como existencial. Eventos recientes, como los incendios forestales sin precedentes en Brasil, California y Australia, la invasión de langostas en el Cuerno de África y ahora la pandemia de COVID-19, demuestran la relación inextricable entre los humanos y las redes de la vida en las que vivimos.

En Tartagal, la Secretaría de Producción concentra (además de la sociedad estatal «Tartagal Productiva») el trabajo de la Dirección de Medio Ambiente, a cargo del Ing. Pablo Martinich, quien a su vez es responsable del Vivero Municipal y el Basural.

Desde la primera se recordó que para retirar plantines de árboles, hay diferentes condiciones para familias e instituciones. Por familia se permite un máximo de dos y previo deben acercarse a Producción y retirar un cupón con el cual se dirigen al Vivero y retiran los plantines. «Se entregan siempre que haya stock (…) en promedio, tenemos de 5 a 6 pedidos grandes por día», explicó el Ing. Fernando Zunino, secretario de Producción.

En cuanto a escuelas y otras instituciones, primero deben ingresar su pedido a través de una nota a la Secretaria, lo que permite retirar una mayor cantidad de plantines.

»Ing. Federico Zunino, secretario de Producción (Imagen: Marcelo Machaique)

En este caso, Producción permite que se retiren tanto árboles como ornamentales. «Todo lo que produce el Vivero es para ornamentación de espacios públicos, arbolado de calles y para embellecimiento de instituciones», continuó.

Yungas salteñas
Las Serranías de Tartagal abarcan una superficie aproximada 350 km2 de Yungas; en la región oeste; donde se encuentran tres áreas protegidas provinciales que suman 41.178 hectáreas donde residen mayoritariamente criollos dedicados a ganadería y agricultura de subsistencia.

En este entorno se realiza explotación hidrocarburífera y forestal. En 2010 se comenzó a planificar un Enfoque Ecosistémico, integrado por todos los componentes del territorio (ecológicos, económicos y sociales) para el mantenimiento de la funcionalidad de los ecosistemas, el uso sustentable, la equidad en los beneficios y la gobernanza participativa y descentralizada.

Se definió un Área de Gestión Territorial Integrada de 207.000 hectáreas, considerando funcionalidad ecosistémica, conectividad con áreas naturales y aspectos socio-productivos. Como resultados se generaron 10 proyectos estratégicos, la zonificación y un esquema de gestión descentralizado.